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Retener y soltar. Parte III

En los dos artículos anteriores describí los hallazgos más importantes de una reciente investigación sobre las diferencias emocionales, actitudes y reacciones entre los sexos. En el presente artículo continuaré detallando dicha investigación.
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Retener y soltar. Parte III

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Según la investigación, los hombres necesitan aprender a expresar lo que sienten y comprender una gran diferencia entre los sexos, que las mujeres funcionamos con base en procesos, detalles, trayectos y el género masculino por objetivos, metas y llegadas.

Esta gran diferencia la podemos ejemplificar claramente en la intimidad sexual, las mujeres necesitamos del preámbulo sexual, tan importante es el “antes como el después” del acto sexual. Se estima que una mujer necesita 45 minutos (incluido el preámbulo y el acto sexual) para alcanzar el orgasmo. Las mujeres necesitamos estímulo afectivo desde que nos levantamos, que nuestra pareja nos salude con una linda sonrisa, nos diga una palabra amable o un piropo, tenga un detalle de facilitarnos nuestra carrera matutina, como “te serví un café” o “te saqué la toalla”; durante la jornada laboral, nos envíe un mensaje diciéndonos que nos ama y nos desea, incluso puede usar alguna frase o palabra atrevida que nos invita al sexo, y cuando nos volvemos a encontrar en casa, nos abrace, bese o toque de una forma particular que nos haga sentir deseada e invitada a intimar... Recuerden, caballeros, las mujeres nos centramos en “procesos y detalles”.

El género femenino no responderá al acto sexual de inmediato, necesitamos sentirnos amadas, consentidas, apoyadas y por supuesto que deseadas.

Las mujeres debemos de comprender que los hombres se mueven por objetivos y metas, ya que su cerebro trabaja por una especie de “cajas”, cuando están en el trabajo, su atención está exclusivamente en el trabajo y si le llamas cuando está laborando, seguramente te contestará cortante, ya que está en su caja de trabajo y te querrá expulsar de ella; cuando están en el baño, está ahí y para distraerse juegan o leen; cuando están comiendo están en la caja de la alimentación y te podrá hacer comentarios sobre si está bueno o malo el alimento pero no tiene nada que ver con el amor que siente por ti, así que no te ofendas; a ti, como su pareja, también te ve por cajas y cuando está en la caja del sexo es cuando realmente siente que tiene mujer.

¡Ah!, y por supuesto que nuestros esposos tienen una caja que nosotras ni nos podemos imaginar cómo funciona, mucho menos conocemos, la “caja de la nada”, pueden estar en la ¡NADA! En cambio nosotras, nuestros dos hemisferios están conectados de forma permanente, nuestro cerebro parece como un bolsón con todas las cosas revueltas o, mejor aún, como un pulpo con todos los tentáculos conectados, jamás podemos estar en la nada.

Ahora bien, sí entendemos y atendemos las diferencias entre los sexos:

1. Las mujeres hablamos para resolver nuestros problemas, procesos.

2. Los hombres hablan cuando ya tienen resuelto el problema, objetivos.

3. Los hombres necesitan sentirse admirados

4. Las mujeres necesitamos sentirnos necesitadas y amadas.

El camino será más sencillo de andar, ¿no crees?

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  • retener
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  • emociones
  • sexualidad
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