Síndrome de Sensibilidad Central: no me mande al psiquiatra

Los pacientes con síndrome de Sensibilidad Central (SSC) no quieren acabar en el psiquiatra. Su dolencia no es porque están mal de la cabeza, se debe a que el sistema nervioso e inmunológico es hiperexcitable e hipersensible a los campos electromagnéticos, productos químicos, estrés, infecciones, fármacos, alimentos...
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El síndrome de Sensibilidad Central provoca una hiperrespuesta que se mantiene en el tiempo a pesar de la desaparición del estímulo y da lugar a una sintomatología compleja y variada, que se traduce en una o más de estas enfermedades: fatiga crónica, fibromialgia, colon irritable, sensibilidad electromagnética, sensibilidad química múltiple, cefalea…

Hay publicaciones que apuntan a que todos estos desórdenes, que se superponen, comparten un mecanismo biofisiológico de disregulación neurohormonal.

Estos problemas neurológicos provocan una sensibilización central, lo que supone cambios a nivel molecular, químico y funcional en el sistema nervioso central.

Todo ello provoca una amplificación y generalización de dolor y una intensificación de otras sensaciones, así como un dolor persistente a pesar de haber retirado el estímulo, conocido como el fenómeno wind-up.

La complejidad de este síndrome, tan desconocido como incapacitante y que se estima podría afectar a entre un 10 y un 20 por ciento de la población, ha sido objeto de debate de el I Congreso Europeo celebrado el pasado mes de noviembre en Barcelona.

Síndrome de Sensibilidad Central: realidad compleja

Los facultativos han defendido que el porcentaje de la población con síndrome de Sensibilidad Central es lo suficientemente significativo como para que las administraciones sanitarias empiecen a tener en cuenta estas patologías “emergentes y aún infradiagnosticadas”, y han apelado para que se tenga en mente esta dolencia antes de enviar al psiquiatra a unos pacientes, que tardan 10 años, de media, en ser diagnosticados.

La realidad es que debido la complejidad del síndrome hay médicos de primaria que no saben a quién derivarlos y especialistas que no aciertan con el diagnóstico o los tratamientos.

Tampoco hay consenso médico, una vez que la OMS no reconoce algunas de las dolencias vinculadas al síndrome.

Entre los principales síntomas de esta patología están el dolor muscular, articular, de cabeza, síndrome del ojo seco, cistitis intersticial, trastornos del sueño, depresión y trastornos cognitivos.

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