Suicidio: romper el silencio puede salvar vidas

El suicidio en las sociedades occidentales sigue siendo un tabú. Se impone el silencio defensivo como estrategia o se cuenta la realidad de otra manera para no mencionarla, pero expertos expresan que hablar del suicido con normalidad puede salvar muchas vidas.
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“La gente teme mucho hablar de suicidio, es una palabra que se evita así como las palabras soeces, pero cuanto más se evita, más escondido y tabú es el tema. Esto hace que el suicida en potencia no tenga deseos de hablar del mismo y de sus deseos, haciendo más fácil que su intento sea obtenido, dado que no hubo quien le pudiera ayudar, escuchar y darle ayuda”, expresa la psiquíatra Margarita Mendoza Burgos.

Asimismo, el psiquiatra Alejandro Rocamora opina que “desgraciadamente” se habla poco del suicidio en nuestra sociedad y es “bueno hablar” de esta situación a veces tan angustiosa para las personas. De hecho, afirma que así lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según los datos de esta organización, más de 800,000 personas mueren cada año por suicidio. Es la segunda causa principal de muerte entre personas de 15 a 29 años de edad.

Hay indicios de que, por cada adulto que se suicidó, posiblemente más de otros 20 lo intentaron. El 78 % de todos los suicidios se produce en países de ingresos bajos y medianos.

“Se da porque existe menos nivel cultural y económico, por lo tanto existen más razones para buscarlo: pobreza, desempleo o delincuencia”, expresa Mendonza Burgos.

La ingestión de plaguicidas, el ahorcamiento y las armas de fuego son algunos de los métodos más comunes de suicidio en todo el mundo.

Pero la misma fuente sostiene que los suicidios se pueden prevenir si se adoptan algunas de las siguientes medidas: restricción del acceso a los medios de suicidio, información responsable por parte de los medios de comunicación, introducción de políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol, identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo.

La OMS añade que si bien el vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales (en particular los trastornos relacionados con la depresión y el consumo de alcohol) están bien documentado en los países de altos ingresos, muchos suicidios se producen impulsivamente en momentos de crisis que menoscaban la capacidad para afrontar las tensiones de la vida, tales como los problemas financieros, las rupturas de relaciones o los dolores y enfermedades crónicas.

Además, las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento están estrechamente ligadas a conductas suicidas.

Las tasas de suicidio, también son elevadas entre los grupos vulnerables objeto de discriminación, por ejemplo, los refugiados y migrantes; las comunidades indígenas; comunidad LGBTI; y los reclusos.

La psiquiatra Mendoza Burgos expresa que es importante que “siempre que alguien hable de esto hay que escuchar, independientemente del grado de probabilidad de que lo ejecute sea pequeña, ya que siempre es un deseo de comunicación y de indicar que algo ocurre. Es el profesional de salud mental quien debe decidir como se abordara el problema”.

Suicidio: una puerta de entrada falsa

“En realidad podemos afirmar que el suicidio es una puerta falsa a una problemática personal o, como dice el doctor Edwin Shneidman, el suicido es una solución eterna para lo que a menudo no es más que un problema temporal”, expresa Rocamora.

En cuanto al hecho de que el suicido es la segunda causa de defunción entre las personas de 15 a 29 años, refiere que la gente joven tiene menos recursos a la hora de afrontar los sufrimientos o las situaciones conflictivas de la vida cotidiana. Y aquí sí cabe un papel de prevención por parte de toda la sociedad para armarlos de capacidades con las que afrontar esas adversidades emocionales, señala este psiquiatra que ha trabajado en un centro de salud mental de la Comunidad de Madrid y como profesor en la Universidad Pontificia.

Desmontando mitos
Con este objetivo ha escrito el citado libro en el que nos habla de algunos de los mitos que la OMS sostiene rodean al suicidio:

1. Quien se quiere matar no lo dice
Criterio científico: de cada 10 personas que se suicidan, nueve de ellas dijeron claramente su propósito.

2. Quien lo dice no lo hace
Criterio científico: todo el que se suicida expresó con palabras, gestos o amenazas que ocurriría.

3. Quienes intentan el suicidio no desean morir
Criterio científico: aunque no todos desean morir, son personas a las cuales les han fracasado sus mecanismos de adaptación y no encuentran alternativas, excepto el atentar contra su vida.

4. Las personas que hablan del suicido solo quieren llamar la atención
Criterio científico: todas las amenazas de daño a sí mismos se deben tomar en serio.

5. El suicido es siempre impulsivo y ocurre sin advertencia
Criterio científico: muchos suicidas dan algún tipo de indicación verbal o conductual acerca de sus intenciones de hacerse daño.

6. Cuando una persona da señales de mejoría o sobrevive a un intento de suicido está fuera de peligro
Criterio científico: en realidad uno de los momentos más peligrosos es inmediatamente después de la crisis.

7. El suicidio es siempre hereditario
Criterio científico: no todos se pueden relacionar con la herencia, pero es un factor de riesgo importante, particularmente en familias en que la depresión es común.

8. Las personas que se suicidan o lo intentan siempre tiene un trastorno mental
Criterio científico: esta relación varía en según que sitios y hay casos en los que no había ningún trastorno mental evidente.

9. Al hablar sobre suicidio con una persona en este riesgo se le puede incitar a ello
Criterio científico: está comprobado que es todo lo contrario y reduce el peligro de cometerlo.

10.El acercarse a una persona en crisis suicida sin preparación y solo con el sentido común es perjudicial
Criterio científico: si el sentido común nos hace asumir una postura de paciente escucha, se habrá iniciado la prevención.

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