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Terapias ecuestres, una alternativa para tratar patologías físicas y mentales

El vínculo afectivo y físico entre caballos y seres humanos ha permitido, a través de la historia, el desarrollo de terapias ecuestres para el tratamiento de patologías físicas y mentales en compañía de profesionales de la salud.
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“En la terapia los caballos actúan como reflejo de lo que está pasando con el paciente y con ello se hace una retroalimentación”, comentó a Efe Cristina Martínez, psicóloga y terapeuta del centro de equinoterapia Equuz Emotion en el estado mexicano de Jalisco.

En la equinoterapia se monta el caballo a fin de realizar ejercicios específicos para rehabilitar o habilitar alguna función, tanto en niños como en adultos.

La terapia asistida se realiza con varios caballos, e incluso otros tipos de equinos como cebras o burros, en compañía de un especialista en salud mental para trabajar problemas frecuentemente emocionales.

Las condiciones que comúnmente se tratan a través de equinoterapia y terapia asistida son autismo, síndrome de Down, parálisis cerebral, inseguridad, hiperactividad y déficit de atención en niños.

Y en adolescentes los problemas más recurrentes en las terapias ecuestres son trastornos alimenticios y depresión. La equinoterapia es también beneficiosa para la rehabilitación física de niños y adultos pues permite el contacto con el caballo.

“El calor del caballo es similar a cuando estamos dentro del vientre de la madre, y eso ayuda a que en los músculos no sea tan doloroso cuando vamos a hacer un movimiento”, señaló Lizbeth Almonte, también psicóloga y terapeuta de Equuz Emotion.

Cristina Martínez indicó que en el caso de la depresión, montar a caballo funciona como antidepresivo natural pues al trotar o galopar el organismo humano genera endorfinas, hormonas que producen un estado de felicidad.

Para los niños que padecen hiperactividad, trotar a caballo los mantiene tranquilos ya que su nivel de adrenalina sube y genera un “choque” con sus impulsos, lo cual los relaja.

“Vamos entrenando el cerebro y, poco a poco, la terapia o tratamiento es menor hasta que ellos mismos tienen que aprender a regularse”, apuntó Martínez.

La especialista resaltó la importancia de que la primera sesión de terapia se realice con la presencia de los padres de niños y adolescentes. “Así ellos ven dónde tienen que intervenir para que su sistema cambie, evolucione y podamos obtener el mejor resultado”, expuso.

Martínez estimó que la terapia asistida con caballos sería equivalente a cuatro terapias en un consultorio psicológico pues el caballo ayuda a mostrar lo que ocurre en los pacientes debido a que “se conectan entre ellos con los latidos del corazón”.

“Cuando haces una terapia asistida se trabaja física, mental y emocionalmente; no es lo mismo cuando tú solamente estás hablando que cuando ves la reacción de un caballo”, comentó.

El médico veterinario Adrián Rodríguez puntualizó que los caballos se pueden conectar con los pacientes hasta a un kilómetro de distancia y debido a que tienen “cuatro puntos en tierra” descargan sus emociones más rápido y gracias a esto “ellos nunca se quedan con ninguna carga emocional”.

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