Tiene 40 años y nunca ha hecho ejercicio: ¿vivirá menos?

Hasta qué edad mi cuerpo responde bien al deporte y puedo ponerme en forma.
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Tiene 40 años y nunca ha hecho ejercicio: ¿vivirá menos?

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Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España, por delante del cáncer y de las enfermedades respiratorias. Además de afectar más a las mujeres que a los hombres, los infartos son más comunes en aquellas personas que llevan una vida sedentaria.

Así lo ha determinado un reciente estudio publicado en Circulation, la revista de la Sociedad Americana del Corazón, tras poner a hacer ejercicio durante dos años a 34 voluntarios con una media de edad de 53 años y un pasado sedentario.

Entre las actividades físicas que tuvieron que realizar los participantes había desde ejercicios moderados a infernales jornadas de entrenamiento interválico, con series de cuatro minutos al 95 % de la frecuencia cardíaca máxima, lo que en román paladino se entiende como tralla a tope en la cincuentena. Y así mínimo cuatro días a la semana. O alguno más.

Hacer ejercicio solo dos o tres días a la semana no es suficiente

Los números cantan: aumento del 18 % del VO2max (la cantidad máxima de oxígeno que el organismo puede absorber, transportar y consumir en un tiempo determinado, o sea, cuánta gasolina pueden carburar con el motor a tope) y reducción del 25 % en la rigidez del ventrículo izquierdo. Asimismo, bajaron las pulsaciones por minuto en reposo, de 63 a 58, lo que indica que su corazón estaba más fuerte.

“La clave para un corazón saludable en la mediana edad es dar con la dosis exacta de actividad física y en el momento adecuado”, declara Benjamin D. Levine, director de la investigación y director del Instituto para el Ejercicio y las Ciencias del Medio, un programa del Texas Health Resources y el Southwestern Medical Center Dallas.

Y mover el esqueleto de dos a tres días a la semana no es suficiente para librarse de la lotería de fallos cardíacos. El nivel óptimo, asegura el experto, es entre los cuatro y cinco días a la semana.

Si tiene 50, levántese y ande

Sobre si está a tiempo o no para levantarse del sofá y ponerse a hacer ejercicio, la respuesta es: depende de su edad. “El momento en el que aún estamos a tiempo de revertir los posibles daños coronarios tras una vida sedentaria es en torno a la cincuentena”, aclara el investigador. Para ser más concretos, si se ha pasado la vida sin mover un músculo y todavía está entre los 45 y los 64 años, respire tranquilo: está a tiempo de cambiar su salud.

Más claro no lo puede dejar este otro estudio de la Clínica Mayo con 6,106 voluntarios nacidos en torno a la década de los setentas. Después de tenerlos cuatro años realizando una actividad física moderada, los sometían a una prueba de esfuerzo a ver qué tal respondía su corazón. Y concluyeron que, cruzado el Rubicón de los 40, un nivel medio de actividad, reduce en un 40 % el riesgo de acabar bajo tierra por cualquier tipo de causa natural no genética.

Nunca es tarde

Entonces, quienes no se pusieron las pilas ni de jóvenes ni en la madurez, ¿son caso perdido en la vejez? Tampoco es eso. El deporte es bienvenido a cualquier edad, señala este estudio recién publicado en La Revista Americana de Medicina Preventiva.

En esta ocasión, los investigadores tomaron como muestra a 139,000 americanos con una edad media de 71 años. 13 calendarios más tarde revisaron si salían a pasear a diario y cuánto tiempo empleaban en esos periplos. Resultó que la tasa de mortalidad de los que se quedaban en casa o apenas daban garbeos de jubilado era un 26 % mayor que la de los que caminaban, aunque fueran menos de dos horas a la semana.

Otro estudio presentado hace unos días en el Colegio Americano de Cardiología advierte que caminar 40 minutos al día, dos o tres veces por semana, reduce hasta un 38 % el riesgo de accidente cardíaco en mujeres postmenopáusicas. Lo relevante del estudio es que la muestra la integraban mujeres de todas las morfologías. “Los resultados nos han demostrado que incluso las mujeres con sobrepeso u obesas pueden reducir su riesgo de infarto saliendo a caminar con asiduidad”, afirmaba el doctor Somwail Rasla, cardiólogo en el Hospital de Saint Vincent.

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