Una hidratación adecuada baja el nivel de ansiedad

Beber agua puede ayudar, ya que la deshidratación influye en los estados anímicos.
Enlace copiado
La deshidratación  produce una disminución significativa en la percepción, atención, memoria, pensamiento, lenguaje y rendimiento psicomotriz.

La deshidratación produce una disminución significativa en la percepción, atención, memoria, pensamiento, lenguaje y rendimiento psicomotriz.

Una hidratación adecuada baja el nivel de ansiedad

Una hidratación adecuada baja el nivel de ansiedad

Enlace copiado
Uno de los síntomas de la ansiedad es la sensación de boca seca y beber agua se convierte en una herramienta para ayudar calmar ese estado de intranquilidad, asegura la psicóloga Silvia Álava en una conferencia sobre la importancia del agua para el desarrollo cognitivo, pronunciada en las XX Jornadas de Nutrición Práctica que se celebran en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

Pero, además, con la deshidratación aumenta la circulación de las hormonas del estrés, el cortisol y se ponen en marcha unos procesos fisiológicos similares a cuando el cuerpo está en una situación de peligro o de inquietud.

Diferentes estudios demuestran que el estrés repercute en el rendimiento intelectual, afecta a la lentitud de pensamiento, a los reflejos y provoca errores en la resolución de conflictos.

“A los estudiantes les recomiendo que estudien con una botellita de agua que les ayude a mantener la atención y la concentración, y que también la lleven a los exámenes para bajar esos niveles de ansiedad”, señala la especialista en psicología.

Hay estudios que indican que una deshidratación del 2.7 % puede hacer que tengamos una mayor sensación de esfuerzo para hacer las tareas, unido a tristeza, cansancio y decaimiento .

“Bien hidratados mantendremos un buen estado de ánimo”, apunta Silvia Álava.

Deshidratación y función cognitiva

Si la deshidratación afecta nuestra forma de sentirnos, mucho más lo hace sobre el funcionamiento de nuestro cerebro.

La evidencia científica ha constatado que ya con un 1 % o un 2 % de deshidratación empieza a resentirse la memoria a corto plazo, las tareas de atención selectiva visual, la concentración y el tiempo de reacción.

Pero en general la deshidratación produce una disminución significativa en la percepción, atención, memoria, pensamiento, lenguaje y rendimiento psicomotriz. En resumen, de la función cognitiva en su conjunto, además de las repercusiones físicas.

Por eso, Silvia Álava considera esencial educar desde la infancia en el hábito regular de beber agua, para que se acostumbren a pedirla y a beberla.

“Los niños no llegan al colegio bien hidratados y eso repercute en su falta de atención, en el cansancio e incluso en la irritabilidad. Y eso se agrava si encima llegan sin desayunar”, advierte la especialista.

El consumo de líquidos, en especial el agua, es vital para el funcionamiento del organismo humano en todas las edades, pero además de los niños, otro grupo de riesgo es el de los ancianos que sufren alteración del mecanismo de la sed y pueden pasar horas sin beber agua, algo que les afecta especialmente el lo físico y cognitivo.

Por eso la psicóloga anima a las instituciones a fomentar la educación para una correcta ingesta de agua y otros líquidos, que según las autoridades sanitarias internacionales deben ser de dos litros en el caso de las mujeres y dos y medio en el de los hombres.

Tags:

  • beber agua
  • ansiedad
  • boca seca
  • hidratados
  • cerebro
  • psicologa

Lee también

Comentarios

Newsletter