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Una intervención pionera cura a un bebé que nació con una afección cardíaca

Cuando Max llegó al mundo su corazón latía a 230 pulsaciones por minuto.
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Una intervención pionera cura a un bebé que nació con una afección cardíaca

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Para curar esta grave afección cardíaca y con tan solo dos semanas de vida, el pequeño ha sido sometido a una intervención pionera (la segunda realizada en España) que ha conseguido reducir sus pulsaciones mediante la eliminación de la anomalía de su corazón con una ablación con catéter por vía femoral.

Un equipo multidisciplinar del Virgen de las Nieves de Granada curó la grave afección cardíaca de un bebé prematuro al que operaron con dos semanas y 2.5 kilos por una vena femoral milimétrica para reducir sus pulsaciones mediante una ablación, intervención pionera y segunda realizada en el país.

El corazón de Max latía a 230 pulsaciones por minuto, un ritmo que le provocó antes de nacer insuficiencia cardíaca y la acumulación de líquido en los pulmones, el abdomen y otras partes de su cuerpo.

Esta afección cardíaca, una patología “grave y urgente”, según la cardióloga pediatra Francesca Perín, ponía en peligro la vida del niño.

Max ingresó en la uci Neonatal del hospital Virgen de las Nieves de Granada para recibir tratamiento intravenoso, aunque la gravedad de su estado forzó una intervención pionera por sus característica, la segunda con un paciente de tan bajo peso en el país.

Un equipo multidisciplinar operó a este niño cuando tenía dos semanas de vida y un corazón del tamaño aproximado de una nuez, una intervención para eliminar la anomalía de su corazón con una ablación con catéter, un procedimiento por su vía femoral, milimétrica en este paciente, para quemar la zona responsable de causar sus taquicardias.

El jefe del Servicio de Cardiología del complejo hospitalario de Granada, Luis Tercedor, ha detallado que tomar la decisión de operar a Max fue compleja. Le practicaron una ablación por radiofrecuencia que duró cinco horas y en la que el equipo introdujo un catéter guiado con Rayos X para llegar al corazón, localizar la electricidad de este órgano y hacer una “cartografía” de sus ritmos.

“Había que ver la actividad para encontrar la producción anormal y curarlo con una quemadura que sana, pero en un corazón tan pequeño que podría producirse un daño en una estructura sana”, detalló Tercedor.

La nueva vida de Max

“Los primeros segundos con un latido normal del corazón fueron de mucha emoción”, recordó el doctor, que apuntó que la cirugía “compleja, larga y con éxito” eliminó una minúscula fibra de pocos milímetros tras lo que Max tiene un corazón sano.

La madre del pequeño, Maud Roselini, ha subrayado que la familia vivió muy mal pero con mucha esperanza esta operación, que vieron como la “única opción para salir adelante” tras días de alta medicación que no daba los resultados deseados.

“Quiero agradecer que hayan salvado la vida de nuestro bebé, a todo el equipo desde que fui ingresada. Lo hemos pasado muy mal pero gracias al papá y a la niña había que salir adelante y ahora es un bebé muy bueno. Gracias y muchas gracias”, dijo emocionada.

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