Vacunas: Riesgos, miedos y evidencia científica

Las vacunas han supuesto uno de los mayores éxitos de la Medicina. La inmunización previene cada año entre dos y tres millones de defunciones y cada minuto las vacunas salvan cinco vidas.
Enlace copiado
Vacunas: Riesgos, miedos y evidencia científica

Vacunas: Riesgos, miedos y evidencia científica

Enlace copiado

Enfermedades como la difteria, el tétanos, la tosferina, la tuberculosis o el sarampión causarían cada año millones de defunciones a no ser por las vacunas. La prevención es la clave del éxito frente a las enfermedades contagiosas y la vacuna es la mejor herramienta para lograrlo.

Los títulos anteriores pertenecen a la colección El Café Cajal, en ellos se aborda una cuestión cada vez más polémica en la sociedad: la vacunación.

A lo largo de sus páginas se da respuesta a cómo se propagan las enfermedades, la forma de prever cuándo se va a producir una pandemia, la efectividad de las vacunas o sus riesgos, entre otros asuntos.

“El miedo a determinadas vacunas es patente en nuestra sociedad. No podemos ni debemos negarlo, y para superarlo tenemos que ofrecer a las familias información fiable y veraz que ayude a despejar, una a una, todas sus dudas”, afirma la pediatra Lucía Galán en el prólogo de ¿Funcionan las vacunas?

La viruela ha sido una enfermedad causante de más de trescientos millones de fallecimientos en el siglo XX, una cifra que supera la muertes causadas por las guerras mundiales, la gripe de 1918 y el sida juntos. En 1980, la OMS declaró erradicada la viruela, siendo la primera y única enfermedad infecciosa humana eliminada hasta la actualidad, algo que se logró gracias a la vacuna.

El sarampión y la importancia de las vacunas

López-Goñi explica la importancia de la inmunidad de grupo utilizando como ejemplo el virus del sarampión, una de las enfermedades más infecciosas. El microbiólogo cuenta que en caso de que en una clase de guardería no hubiera ningún niño vacunado contra este virus, el 85 % de ellos se contagiaría.

Ello se debe a la capacidad de este virus para ser transmitido, a lo que los matemáticos denominan R0 o número de reproducción básico, que en el sarampión oscila entre 12 y 18. “Significa que una persona infectada por este virus es capaz de contagiar a entre 12 y 18 personas en el tiempo de incubación y desarrollo de la enfermedad”, explica Enrique F. Borja, doctor en Física por la Universidad de Valencia.

Debido a esto, para conseguir la inmunidad de grupo frente a esta enfermedad es necesario que el 95 % de la población esté vacunado. “Si existiera una persona a la que no podemos vacunar por algún problema de salud que ha debilitado su sistema inmunitario y la mayoría de la sociedad no estuviera vacunada, su vida estaría en peligro. Si se diera un caso índice de una enfermedad contagiosa y esta se propagara dando lugar a un contagio masivo, la cadena de transmisión seguiría sin ningún muro que la frenase”, como explica López-Goñi.

Un riesgo prevenible
Siguiendo la lógica iniciada por López-Goñi, y “teniendo en cuenta que aunque el sarampión es una enfermedad leve, puede presentar complicaciones en un 10 % de los casos, podría morir alguno de los contagiados, riesgo que se elevaría a 30 % en caso de tratarse, por ejemplo, de un niño inmunodeprimido”, como explica el catedrático de Microbiología. Este riesgo también se hace extensible a los grupos de riesgo clásicos: niños, enfermos y personas mayores.

Se calcula que en el mundo hay 115,000 casos de niños que mueren por sarampión al año, una cifra muy elevada teniendo en cuenta que existe una vacuna eficaz, segura y gratuita. “Esto se debe a que la vacuna no llega a todos los lugares del planeta y a que hay gente que duda de las vacunas y decide no ponérselas”.

Como expone el experto en biología, un escenario radicalmente diferente sería aquel en el que el 95 % de la población estuviera vacunado, ya que aunque se produzca un caso de contagio, la cadena de transmisión del virus se cortaría y habríamos protegido a la población que no puede vacunarse y que podría tener mayor riesgo de sufrir complicaciones. “Con coberturas vacunales del 95 % el sarampión podría ser erradicado del planeta, como ocurrió con la viruela y está a punto de suceder con la polio”.

El microbiólogo se reafirma con una reflexión: “Las vacunas son víctimas de su propio éxito: como nos protegen de la enfermedad, mucha gente no es consciente de lo peligrosa que es esa enfermedad”.
No obstante, López-Goñi señala que no hay grandes movimientos antivacunas, sino padres que tienen dudas. En relación con esto, su postura es clara: “Siempre hay que tener más miedo a la enfermedad que a los posibles efectos secundarios que tengan las vacunas”.

Para López-Goñi, las dudas de los padres las plantean múltiples cuestiones, y una de ellas es por qué unas vacunas son obligatorias mientras que otras no. “Si uno compara el calendario vacunal de dos pediatras no coincide, porque el pediatra tiene una visión individual y piensa en su paciente, y por eso le recomienda todas las vacunas, mientras que las autoridades sanitarias tienen una visión de salud pública”.

Esto se traduce en que, dado que los recursos no son suficientes para toda la población, son gratuitas las vacunas cuya posibilidad de extensión es muy alta y puede producir una epidemia. “Otras son pagando porque es raro que haya grandes epidemias de esas enfermedades porque su capacidad de extensión es limitada”.

Lee también

Comentarios

Newsletter