Lo más visto

Verdades sobre los ansiolíticos: las benzodiazepinas

Pocos medicamentos sufren del prejuicio popular o la desconfianza como los ansiolíticos, especialmente las benzodiazepinas.
Enlace copiado
Enlace copiado


Médico psiquiatra, sexólogo, terapeuta y educador sexual
 Después de hacer una valoración clínica y consideraciones farmacológicas, todo fracasa cuando el paciente dice “doctor, de esas tabletas no me dé, que son droga”. Es crucial despejar los mitos de una de las familias farmacológicas más versátiles y útiles. Por su nombre, su acción más conocida es de controlar la ansiedad.

Las benzodiazepinas operan ampliamente en el 40 % del cerebro humano, afectando químicos que disminuyen o modulan su actividad y la transmisión de impulsos entre las neuronas. Son las células nerviosas y los núcleos, estructuras de neuronas especializadas. Su efecto se logra principalmente gracias a su influencia sobre el neurotransmisor, ácido gamma amino butírico. Se afecta la capacidad de las neuronas para inhibir la generación de impulsos, transmitirlos o transferirlos entre neuronas.

Las benzodiazepinas modulan la intensidad de las expresiones emocionales, afectan la eficiencia de la memoria y el pensamiento, intervienen el estado de consciencia, el tono muscular y la coordinación. Aspectos complejos del pensamiento y las emociones, como la desesperanza, angustia, animosidad, experiencias o conductas, pueden ser revalorizados con sensatez. Usarlas es oportuno.

Escoger uno de entre los demás ansiolíticos depende de la características que necesitamos aprovechar, la vía de administración, el tiempo que requiere que haga efecto, el intervalo en que estará activo el medicamento, la forma en que el fármaco será eliminado del cuerpo, sus interacciones con otros medicamentos y la sensibilidad del paciente. La evaluación es integral, de forma que es difícil establecer procesos estandarizados. Pueden indicarse dos benzodiazepinas, aunque esto no sea una “herejía farmacológica”, no es convencional. Por esto, “esto es cosa de doctores”.

Los peligros de las benzodiazepinas son la sobredosis, se multiplican sus efectos principales y hay riesgo de muerte; afectación de la memoria que empaña o distorsiona los recuerdos y las capacidades intelectuales; efectos inesperados, como agitación, irascibilidad o irritabilidad; pueden variar el estado de ánimo, creando tristeza, incrementando la posibilidad de suicidio o de lesiones. En los adultos mayores adicionalmente pueden darse más efectos inesperados, como confusión, sofocación accidental, amnesia, caídas y desorientación.

Cuando no hay desarrollo de capacidades de enfrentamiento, los problemas nunca se solucionan y reinciden, o bien si falta la dirección para resolver esas eventualidades de la vida, estas fragilidades predisponen a que requiramos tratamiento varias veces o continuamente con ansiolíticos. Pero hay personas que experimentan un “gusto extraordinario” o bien el “placer de la ausencia de la incomodidad”.

Esto es un factor de riesgo a que tomen el medicamento en exceso, desobedeciendo la dosis indicada y buscando ese efecto “sabroso”. Esto pasaba cuando se vendían en la tienda de la cuadra.

Ahora sobre la tolerancia y dependencia. Tolerancia sucede cuando la dosis que se ha tomado ya no dan el efecto esperado. Se requiere mayor cantidad para lograr el propósito previo. La persona exige aumento o presenta recaída de síntomas. Dependencia es la necesidad física por la sustancia y la manifestación de desórdenes de abstinencia. Les enferma la falta de medicamento. Eso no sucede por pocos días de ingesta. El tratamiento de la dependencia es efectivo, que el paciente tome las benzodiazepinas a espaldas del clínico, obteniéndolas sin “receta especial de narcóticos” es difícil. El medicamento es valioso cuando colaboramos en el tratamiento y obedecemos al equipo médico especialista.

Tags:

  • jose roberto lizama
  • medico psiquiatra
  • exologo
  • terapeuta
  • medicametos

Lee también

Comentarios