Los correos no leídos que nunca leeré ¿Cómo los extermino?

Un día de octubre 2015 realicé que mi bandeja de entrada tenía 1,879 mensajes no leídos y pensé, además, cómo era eso posible. Ese día dije que mi propósito de año nuevo era llevar a CERO mi bandeja de no leídos.
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El correo institucional puede convertirse en una verdadera pesadilla en estos tiempos en los que cualquier tipo de comunicación -sobre todo laborar y por pequeña que sea-  utiliza esta plataforma. Un número de teléfono, un correo, una dirección, una hora...  el correo puede estar rebalsando de información -y spam- que no solo estresa al que ve su bandeja con 2,000 correos no leídos, sino que además puede ser una piedra de tropiezo para desarrollar eficazmente tu trabajo.
 
A mí no me pasó una vez, me pasó varias, que vi que cayeron correos a mi bandeja y no les di el debido seguimiento -ni en forma ni en tiempo- porque estos quedaban perdidos entre tantos "no leídos".
 
Y descubrí, además, que me metía en serios problemas por falta de disciplina.
 
Así que un día de octubre 2015 realicé que mi bandeja de entrada tenía 1,879 mensajes no leídos y pensé, además, cómo era eso posible. Ese día dije que mi propósito de año nuevo era llevar a CERO mi bandeja de no leídos. No miento, terminé exhausta y harta, pero el 13 de enero de 2016 tenía una bandeja de entrada a cero. Y además, decidí cambiar la configuración de modo que los NO LEÍDOS aparezcan en la parte superior, de tal forma que esté obligada a resolverlos uno a uno el mismo día que los recibo.
 
Desde ese entonces y hasta hoy he mantenido mi bandeja con no más de cinco no leídos. A veces acumulo algunos el fin de semana, pero el lunes por la mañana es una de las primeras tareas que retomo. Así delego, asigno, informo, agendo, elaboro todo lo que necesito en función de lo que viene en cada correo. En serio no miento cuando digo que esto me ha dado disciplina y me ha vuelto más eficiente. Hoy olvido menos cosas, me he ahorrado sobresaltos y he podido darle mejores seguimientos a temas particulares a partir de carpetas por temáticas o por "pendientes".
 
¿Cómo lo hice? Pues no fue fácil. La primera tarea fue disciplinarme y tomar media hora o una hora diaria para hacer la limpieza. Lo primero que hice fue borrar un año completo. Tenía correos desde 2012 y ese año básicamente  lo borré completo.
 
Lo segundo que hice fue elegir remitentes comunes. Como soy periodista esta tarea fue un poco más fácil porque tomé por ejemplo boletines ya pasados y los borré de una vez.
 
Recibo informes de sismos: borrados todos. Informes de temperatura: borrados todos. Newsletters: borrados todos. Convocatorias de prensa ya pasadas: borrados todos.
 
El ejercicio me permitió descubrir que había boletines a los que me inscribí por los que ya no estaba interesada y me di de baja. Descubrí que me caía un montón de información que no había solicitado y tampoco me interesaba y lo etiqueté como spam. Varios problemas menos.
 
Lo más difícil vino después. Llegué como a 500-400 y allí sí tuve que discriminar casi que de uno en  uno. Pues, no en vano me tardé tres meses. Pero también decidí hacerlo con calma porque la idea no era terminar más estresada.
 
Ahora, los resultados han sido maravillosos. Como comentaba, ya solo no tener que ver que tenía más de 1,800 correos no leídos cada vez que abría el correo fue ganancia. Armé varias carpetas. Por ejemplo, ahora la carpeta de "darle seguimiento"  es utilizada para darle seguimiento. La carpeta de "Pendientes" me permite tener a primera mano qué cosas no he resuelto. Como tengo a cargo varios productos, tengo carpetas para cada uno de ellos para saber en qué estatus estoy con cada uno. Además, cada mañana, como son pocos correos, los leo todos, los asigno, los respondo, los delego. Y en el resto del día puedo seguir con mis tareas concretas.
 
Así que si usted tiene un problema de acumulación, solo hace falta ponerse manos a la obra. Uno tiene apegos de diferentes tipos. En algunos es la ropa que ya no cabe en las gavetas, o los zapatos que se salen de la zapatera, o los correos que le topan la capacidad. Acumular cosas, cualquiera que sea, resta energías. Así que ha botar lo que no sirve. 

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