Twitter celebra sus 10 años con dolores de cabeza

Los últimos registros demuestran que la cifra de usuarios activos está en ligero descenso; de trimestre a trimestre, la empresa no logra sacar sus balances del rojo y, para colmo, las acciones de la empresa cotizan muy por debajo del precio con el que salió a la Bolsa en 2013.
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Twitter cumple diez años, pero justo ahora, al celebrar un aniversario redondo, tiene más de una preocupación.



Los últimos registros demuestran que la cifra de usuarios activos está en ligero descenso; de trimestre a trimestre, la empresa no logra sacar sus balances del rojo y, para colmo, las acciones de la empresa cotizan muy por debajo del precio con el que salió a la Bolsa en 2013.

Es innegable que Twitter abrió un canal nuevo y único de comunicación. Todos pueden compartir sus ideas e informaciones en el acto y más allá de cualquier frontera, reza el lema de la empresa. Pero hacer de eso un negocio lucrativo no parece ser tan sencillo.

Hace diez años, al fundarse la compañía, el puntapié inicial no fue crear un servicio online que generara acaudaladas ganancias. En realidad la idea surgió por una casualidad, cuando la pequeña empresa Odeo, de San Francisco, quería desarrollar un servicio de audio para la red.
En uno de los brainstormings, el desarrollador Jack Dorsey propuso enviarles a todos los miembros del equipo mensajes por SMS para notificarlos sobre el estado del proyecto, de modo que todos supieran en qué estaban trabajando los demás.

Dos semanas después se había elaborado un prototipo: "Just setting up my twttr", decía el primer tuit que puede rastrearse hoy de Dorsey, del 21 de marzo de 2006.

Tres meses después, el influyente blog estadounidense "TechCrunch" descubrió el servicio y el gran salto fue en marzo de 2007, en la conferencia de tecnología SXSW Interactive Texas. Un mes más tarde sería fundada Twitter Inc.

Hoy en día, diez años después, no hay prácticamente ningún hecho de relevancia global que no pase por Twitter. El aterrizaje de emergencia de un vuelo en el río Hudson de Nueva York en enero de 2009; las impactantes manifestaciones de la Primavera Árabe que estallaron a partir de 2011; el atentado de bomba en el maratón de Boston; selfies en los vestuarios del Mundial de fútbol y el pánico que desataron los ataques terroristas de noviembre en París.

Todo parece haber pasado por Twitter. Y sin Twitter el modo de divulgación de la información hubiese sido muy distinto.

Pero, ¿ahora qué? ¿Cómo sigue la historia de la compañía? Toda empresa tiene que ganar dinero en algún momento. La realidad es que Jack Dorsey, como cofundador y director de la firma, enfrenta un tremendo desafío: debe incorporar cambios al servicio sin ofuscar a sus millones de usuarios, y menos que menos ahuyentar a periodistas, políticos y famosos, para los cuales Twitter ya ha pasado a ser una necesidad casi vital.

Allí es donde donde el empresario Sean Parker, cofundador de Napster y partícipe de los primeros años de Facebook, ve el mayor problema. Parker observa que la fascinación que generó Twitter en los medios hizo que la compañía creciera muy rápido en los primeros años, "pero a un precio: no se generó una community estrecha entre los usuarios", dijo el empresario a la revista "Vanity Fair".

Dorsey, bajo presión, le busca la vuelta de tuerca por todas partes. Insinuó que se podría cancelar el límite actual de 140 caracteres, que sólo se debe a que la herramienta, en sus orígenes, se adaptó a las limitaciones del SMS.

Además, Twitter ya ha explorado la posibilidad de publicar los posts según algoritmos de relevancia y no por orden cronológico de publicación. Pero el intento le valió una avalancha de críticas.

Y lo que es peor es que algunas empresas de la competencia como Facebook, Google y Snapchat también están ofreciendo cada vez más canales de noticias.

Twitter ofrece por otra parte la herramienta "Moments", que nuclea tuits sobre los principales hechos del día. Pero, aunque por el momento sólo está disponible en Estados Unidos, no ha logrado ganar terreno desde que fue lanzada el año pasado.

También concibió "Periscope" con la intención de activar el live-streming, pero Facebook tiene algo similar y, además, incursiona con nuevos contenidos a través de su plataforma "Instant Articles".

Como si fuera poco, en el contexto de la campaña electoral estadounidense, Google les ha abierto las puertas a los políticos a enviar mensajes directos a través de "Google Posts".

Y a eso se suma que no pocos usuarios perdieron entusiasmo por Twitter al ver la gran cantidad de información falsa que se publicó en esa red cuando tuvieron lugar hechos dramáticos.

En los últimos años podría dar la impresión de que los directivos de Twitter no están aplicando una estrategia clara.

Primero, prescindieron totalmente de los ingresos de publicidad para no espantar a los usuarios, pero después comenzaron a aparecer en el hilo de los tuits algunos mensajes pagos y marcadores de "tendencias". En realidad esa publicidad es la que trae los mayores ingresos a la compañía, pero la pregunta es cuántos más de esos tuits publicitarios podría "soportar" el usuario promedio.

A fines de 2015 Twitter tenía 305 millones de usuarios activos, es decir, dos millones menos que tres meses antes. Si se tienen en cuenta los abonados al servicio de SMS, la cifra está estancada en 320 millones.

Facebook, en cambio, cuenta con 1,600 millones de usuarios activos y sigue creciendo bastante, lo que a su vez funciona como motor del crecimiento de los ingresos por publicidad.
Pese a estos retos que se han acumulado en el horizonte, Twitter puede estar seguro de que muchas figuras destacadas continúan hablándole directamente a sus "audiencias" a través de esta plataforma.

Ya sea el magnate Donald Trump, que les dedica mensajes poco elogiosos a sus rivales electorales rumbo a la Casa Blanca (y Trump cuenta con casi 7 millones de "seguidores"), Kate Perry (84,5 millones), Justin Bieber (77.2 millones) o Taylor Swift (72.9 millones). La política también tiene su espacio en ese podio de millonarios seguidores: con sus 71,1 millones, el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, tampoco se queda atrás.

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