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Yoga 300: Notebook, tablet y algo más

La nueva apuesta de Lenovo es una portátil convertible que puede adoptar cuatro formatos, algunos más logrados que otros; viene con Windows 10.
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Las convertibles no son todas iguales. Algunas mantienen el formato notebook y, cuando se necesita mayor portabilidad, se puede desprender la pantalla para usarla en modo tablet. Pero también están las convertibles que se pueden reconfigurar sin desprender ninguna pieza del equipo. A este rubro pertenece la Yoga 300.

Este equipo de Lenovo puede adoptar cuatro formas según las necesidades del usuario. En su posición convencional parece una netbook con una pantalla de 11 pulgadas.

Al apoyar el teclado hacia abajo sobre la mesa se logra la segunda posición (llamada tienda), mientras que, girando más la pantalla para formar un ángulo de 45°, el equipo adopta forma de atril. Por último, al plegar totalmente el equipo la portátil se transformara en tablet, con la pantalla descansando sobre la base de la computadora.

Las teclas son de muy bajo perfil y, pese a no estar fabricada en una sola pieza (tipo unibody), no se notan uniones. Los bordes que rodean al teclado son símil metal, mientras que las bisagras son de buena calidad y permiten girar la pantalla sin ofrecer resistencia.

En detalle

La portátil cuenta con una potencia justa para ejecutar Windows 10 sin problemas: procesador Intel Pentium N3700, 4 GB de RAM y un disco rígido convencional de 500 GB.

En cuanto a sus características técnicas, lo único objetable es que, si se hubiese incluido un disco de estado sólido (SSD, por sus siglas en inglés), el equipo lograría mejorar las velocidades de carga y desempeño general.

Probando las capacidades del equipo en sus diferentes posiciones hay que decir que, en sus modos notebook y tienda, al utilizar la pantalla táctil, esta oscila hacia atrás y adelante con cada tacto.

Si bien las bisagras tienen buen agarre, no permiten reducir este leve movimiento de la pantalla.

Donde todo mejora es al pasar al modo atril, resultando la configuración ideal para disfrutar de contenido multimedia. Como tablet, al no desprenderse la pantalla, el casi un kilo y medio del equipo constituye una contra.

En materia de conectividad y comunicaciones, la Yoga 300 sale muy bien parada. Incluye lector de tarjetas, tres puertos USB, salida HDMI de alta definición, conector RJ45, salida de audio y Wi-Fi. Por su tamaño, carece de unidad óptica.

En conclusión

La Yoga 300 es un interesante equipo portátil y convertible que puede ser tenido en cuenta si se necesita contar con una notebook y una tablet. Un verdadero descubrimiento es la configuración atril, que permite utilizar de manera más eficiente la pantalla táctil.

Los aspectos negativos son pocos. Por un lado, el movimiento al utilizar la pantalla táctil en modo notebook. Por el otro, el espacio desperdiciado alrededor de la pantalla (3 cm en la parte inferior y 2 cm a los laterales y en la parte superior), es lo bastante amplio para permitir equipar al equipo con un display un más grande. En el mercado local se consigue únicamente en color blanco.

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