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Cambio climático: la comida faltará, y la agro industria tiene parte de culpa

La tierra no podrá producir alimentos suficientes, según advierten científicos del cambio climático, esto como consecuencia del deterioro del planeta por prácticas del ser humano. Sugieren cambiar los hábitos de producción y alimentación para revertir estos efectos. 
 

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Un nuevo informe sobre el uso de los suelos y sus efectos en el cambio climático fue presentado la semana pasada, luego de que el Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC), de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se reuniera por cinco días en Ginebra, Suiza. La conclusión es preocupante: los suelos se están agotando y la escasez de alimentos es un futuro cada vez más real.

La degradación de los suelos a manos de la deforestación, las prácticas agrícolas y ganaderas tienen un efecto recíproco en la crisis climática que el planeta está viviendo. Según el informe del IPCC, la forma en la que se utiliza las tierras para la producción de alimentos está afectando drásticamente al calentamiento global. Además, como consecuencia, los alimentos producidos cada vez serán más escasos, más caros y menos nutritivos.

El informe de la IPCC incluye otros análisis enfocados en recomendaciones para cambiar los usos del suelo, las prácticas agrícolas y la conservación forestal para evitar las consecuencias en cadena del cambio climático. Además de llamar a los Gobiernos a que incluyan políticas que regulen las prácticas dañinas al medio ambiente. 

 

Malas prácticas de la agro industria y sus daños

El 30% del planeta Tierra es superficie cultivable, es decir la que se utiliza para la producción agrícola. Estas cuatro prácticas derivadas de las actividades de la agro industria cada día están causando que esta porción del planeta se caliente al doble de velocidad que toda la Tierra en conjunto. 

1. Uso de químicos en el suelo

Según datos de 2017 del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina, el 33%  de los suelos mundiales están degradados. 

Los suelos cada vez están más presionados por la demanda de alimentación de la población mundial que, al mismo tiempo, provoca la sobreexplotación de estos para la producción agrícola. 

La práctica de utilizar sustancias químicas como los fertilizantes, los herbicidas y los pesticidas es parte de las prácticas habituales en las industrias agrícolas, obviando que estos productos son potencialmente contaminantes afectando la composición natural del suelo. 

Pero la mejora a través de la siembra directa y la fertilización dirigida pueden ayudar a combartir la crisis climática y reducir las emisiones de carbono actuales hasta un 18% para 2050, según indicó el IPCC.

2. La sobreexplotación de los suelos y la deforestación 

La erosión del suelo, de la mano con la degradación del mismo, son provocados por la alta demanda de producción agrícola en el mundo. Se calcula que, al año, la industria agrícola pierden más de 36,000 millones de toneladas de suelo fértil por la erosión, así lo detalla La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). 

De forma más concreta, se debe al uso intensivo de la tierra y en buena parte a la deforestación de los bosques para ganaderías, cultivos y construcción de infraestructuras. Los bosques son capaces de absorber únicamente cerca de un tercio de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de la Tierra.  

Por otra parte, el suelo también funciona como un enorme sumidero de gases de efecto invernadero (CO2), pero al estar degradado, erosionado y desértico impide que atrape las emisiones; por el contrario, se convierte en un generador de las mismas, explicó el informe del IPCC. Sin embargo, se podría reducir su impacto mediante prácticas eficientes de conservación del suelo, advierte el estudio. 

3. Ganadería y la emisión de gases
Activistas de Greenpeace sostienen una pancarta que dice "Menos carne es igual a menos calor. Acción climática ahora", en relación a los resultados del informe del IPCC. Foto EFE.

En su informe, los científicos del IPCC mencionan que el cambio en las dietas de comida podrían ayudar a reducir las emisiones de gases. En este camino, recomiendan la puesta en marcha de "políticas que reduzcan el despilfarro de comida e influyan en la elección de determinadas opciones alimentarias", en alusión a dietas menos carnívoras. 

Principalmente, las carnes rojas en sus fases previas al consumo, representan una fuente significativa de emisiones de metano y óxido de nitrógeno, que son gases de efecto invernadero. 

Las emisiones provienen de cuatro procesos de la ganadería: el metano que se genera en la digestión del rumiante; el óxido de nitrógeno de la descomposición del estiércol; el dióxido de carbono del proceso de producción de alimento para ganaderías; y el consumo de energía para el procesamiento de todos los productos derivados de este sector. 

Gráficas elaboradas por la FAO detallan que América Latina y el Caribe tienen el número más alto de emisiones producidas por la crianza de ganado de carne. Image de FAO

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