Con la llama de la paz

KmCero503 fue invitado a acompañar a un grupo de ciclistas que escoltaría a los atletas que llevarían la Antorcha Centroamericana de la Independencia. 
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Con la llama de la paz

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El recorrido era desde la frontera Las Chinamas hasta la ciudad de Santa Ana. Un trayecto de 46 kilómetros que en su mayoría era en escalada desde los 330 metros hasta los 770. Lo interesante de este recorrido es que iríamos junto a un pelotón de estudiantes y militares que a trote llevarían la antorcha y pasarían por varias ciudades como Turín, Atiquizaya y Chalchuapa.

Era un recorrido de mucha pedaleada, la mayoría cuesta arriba bajo un duro sol. Pero más importante para mí es que, luego de 196 años de independencia, acompañar a la Antorcha de la Libertad en bicicleta es algo que llenaba de mucha alegría, ya que de alguna forma participamos manteniendo viva esa llama de los ideales libertarios que fundaron nuestra patria y que se reflejan en todas la personas que salían a la carretera a saludar a los jóvenes que corrían con la antorcha en sus manos.

La libertad y la paz

En Chalchuapa la banda regimental tocaba una marcha militar para animar el momento de la entrada de los atletas y del pelotón de ciclistas. Todo fue aplausos y sorpresa. “El fuego de la antorcha no debe apagarse porque simboliza los años de lucha para que nuestros pueblos pudieran ser libres. La llama significa nuestra libertad e independencia”, aseguró César Hernández, alcalde de la ciudad, durante uno de los discursos del acto oficial. 

En la ciudad de Santa Ana, frente al Palacio Nacional y con la catedral de Santa Ana como fondo, finalizamos nuestro recorrido por esta hermosa región de nuestro país que, al igual que el resto de departamentos, anhela poder vivir en una paz verdadera. La llama de la paz y la libertad no se va, ya que queda en nuestros corazones para mantenerla encendida.

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