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De un intento de campaña publicitaria surgió Mafalda, hija de Quino y heroína de Umberto Eco

A través de Mafalda, Quino pudo reflexionar sobre el mundo de los adultos, la política, la economía, el racismo, la guerra de Vietnam, Brigitte Bardot, los Beatles, entre otros temas.

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Foto: EFE/JUAN IGNACIO RONCORONI

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En 1964, Quino publicó su primer libro de humor, “Mundo Quino”, una recopilación de dibujos de humor gráfico mudo con prólogo de Miguel Brascó. 

Brascó lo presentó a Agens Publicidad, que buscaba un dibujante para hacer una historieta para una línea de productos electrodomésticos llamados Mansfield, por eso el nombre de algunos de los personajes comienza  con la letra M, como Mafalda. 

La campaña nunca vio la luz y Mafalda "durmió" en una carpeta hasta 1964 cuando se publicó en el semanario Primera Plana de Buenos Aires por impulso de la esposa de Quino, Alicia Colombo, su inseparable compañera por más de medio siglo.

"Mi mujer ha sido la clave para que Mafalda sea conocida", había dicho al dedicarle a Alicia el premio Príncipe de Asturias en 2014.

El 9 de marzo 1965, con el paso de las tiras cómicas al periódico "El Mundo" (en el que Quino publicará seis tiras por semana), se inicia el éxito del personaje, que no solo de cinco en América del Sur  sino en Europa y otros países.

Umberto Eco y su admiración por Mafalda


Mafalda llegó a Europa en 1969, al año siguiente del Mayo Francés y otras grandes movilizaciones juveniles que sacudieron el continente, en una edición italiana preparada y con prólogo de Umberto Eco. 

“Mafalda es un héroe de nuestro tiempo”, escribió el semiólogo. “Y como nuestros hijos están a punto de convertirse, por elección nuestra, en muchas Mafaldas, no es imprudente tratar a ésta con el respeto que merece un personaje real”. 

Con Mafalda y sus amigos, Quino pudo reflexionar sobre el mundo de los adultos, la política, la economía, el racismo, la guerra de Vietnam, Brigitte Bardot, los Beatles, los árabes e israelíes, las orquestas o los sueños de una clase media argentina que mitiga sus tensiones con el remedio “Nervocalm”. (“Estoy empezando a notar que juego un papel importante en el metabolismo de esta familia”, reflexiona un farmacéutico en la tira).

En los 80 y nuevamente en los 90 se produjeron varios episodios de Mafalda en dibujos animados que fueron difundidos en Italia y Argentina. No tuvieron éxito en el país de Quino, aunque repetían los mismos chistes y reflexiones que las tiras gráficas, quizás porque el lector que ama a un personaje acaba por dotarlo en su mente de una voz que nunca va a coincidir con la del dibujo animado.

Con información de AP

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