La poco conocida cordillera sumergida en aguas de Brasil que puede convertirse en la mayor reserva marina del Atlántico

Se trata de una formación única en el mundo: una cadena de cerros que se extiende desde la costa del estado de Espíritu Santo hasta la Isla de Trinidad y alberga la mayor diversidad de especies entre todas las islas del Atlántico.
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Isla de Trindad
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La cordillera sumergida entre Vitória y la isla de Trinidad, a 1.200 kilómetros del continente se compone de 30 montes submarinos de origen volcánico. (Foto: João Luiz Gasparini/Divulgación)

"Un bosque tropical en el fondo del mar".

Así es como el biólogo João Luiz Gasparini describe la cordillera sumergida en la costa del estado de Espíritu Santo, en el sureste de Brasil, que pronto podrá convertirse en una de las mayores reservas marinas del mundo.

Dueña de la mayor variedad de especies que viven en arrecifes de todas las islas brasileñas, la cadena está compuesta por unos 30 montes submarinos de origen volcánico que se extienden entre la ciudad de Victoria y la Isla de Trinidad, ubicada a 1.200 kilómetros del continente.

En una entrevista con BBC Brasil, el secretario de Biodiversidad del Ministerio del Medio Ambiente de Brasil, José Pedro de Oliveira Costa, dijo que en los próximos 45 días deberá entregar al presidente Michel Temer un decreto para la creación de una unidad de conservación de la cordillera y de otra reserva en el archipiélago San Pedro y San Pablo, más al norte.

"A partir de ahí, sólo depende del presidente", señaló.

Según Costa, la reserva en la cadena Vi c t o ria-Trinidad tendría cerca de 450 .000 kilómetros cuadrados , área equivalente al tamaño de Suecia.

El estudio en el que se basó la propuesta dice que sería la mayor zona marina protegida del Atlántico.

El miércoles, el gobierno federal convocó consultas públicas para discutir la creación de las unidades de conservación.

Pez azul de la reserva.
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La reserva tiene 40 tipos de moluscos, 28 de esponjas, 87 de peces de mar abierto, 17 de tiburones y 12 de delfines y ballenas. (Foto: João Luiz Gasparini/Divulgación).

La protección de la cordillera es una demanda antigua de los investigadores, que consideran a la cadena esencial para el mantenimiento de reservas pesqueras en aguas cercanas y como uno de los mejores laboratorios naturales del mundo.

La cadena ganó visibilidad global en agosto de 2017, cuando un estudio sobre en la formación de su fauna fue portada de la prestigiosa revista científica Nature .

Cáscara de huevo

João Luiz Gasparini, coautor del artículo, describe su asombro en su primera visita a Trinidad, en 1995.

Dice que al desembarcar en la isla, encontró en un charco una especie que jamás había sido registrada por la ciencia: un pez azulado con una mancha amarilla en la parte superior.

" Inmediatamente me di cuenta de que existía allí un universo fantástico para ser explotado" , señala.

El animal —bautizado como Stegastes trindadensis— es parte del grupo de las 13 especies de peces de arrecife endémicos de la cordillera registrados hasta ahora.

Sumándolas a las que también habitan en otras regiones, la lista alcanza 270 especies de peces de arrecife, una de las tasas de diversidad más altas entre todas las islas del Atlántico.

Pero 24 de estos peces se encuentran en peligro de extinción .

También habitan la cordillera alrededor de 140 tipos de moluscos, 28 de esponjas, 87 de peces de mar abierto, 17 de tiburones y 12 de delfines y ballenas.

Cardumen de peces en la reserva Vitória-Trindad.
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El Ministerio del Medio Ambiente enviará un decreto a la Presidencia para la creación de una unidad de conservación de la cordillera. (Foto: João Luiz Gasparini/Divulgación)

Gasparini cree que hay muchas otras especies por descubrir: "la gente apenas ha raspado la cáscara del huevo de la biodiversidad de la cadena Victoria-Trinidad".

Él y otros siete investigadores deben iniciar este sábado una expedición que pretende romper esa cáscara.

A bordo del Paratii 2, el barco que llevó al navegador Amyr Klink a Antártida, el equipo intentará pasar por primera vez el punto en el fondo del mar en el que la temperatura cae drásticamente, variación conocida como termoclina.

Hasta ahora, han alcanzado un máximo de 80 metros de profundidad.

Más abajo de esta zona, sobre montes más distantes de la superficie, esperan encontrar nuevas especies.

"Los arrecifes más profundos son el nuevo Edén, la próxima frontera para quien quiere hacer buceo científico en el mundo", dice Gasparini.

El desafío de bu ce ar

Los investigadores llevan muchos años intentando llegar a las aguas frías de la cordillera, pero la distancia entre la costa y los montes sumergidos hace que la misión sea compleja.

Los buques de la Marina suelen tardar tres días para llegar a Trinidad, donde Brasil mantiene una base militar. Para sumergirse en las profundidades con seguridad, hay que contar con equipos caros.

Pez verde con rayas naranjas.
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Hasta ahora, los investigadores han registrado 13 especies de peces endémicos de la cordillera (Foto: João Luiz Gasparini/Divulgación).

Esta vez, la misión será facilitada por el Paratii 2, que es capaz de quedarse tres meses en el mar sin reabastecerse de combustible.

Los científicos llevarán rebreathe rs (reinhaladores) , unos aparatos que separan el gas carbónico del aire exhalado por los buzos y le agregan más oxígeno, para que respiren nuevamente.

Estos equipos permiten pasar hasta seis horas bajo el agua.

En Brasil, un rebreather nuevo cuesta hasta 33 .000 reales (US$10.400) .

El viaje contará con investigadores de la Academia de Ciencias de California, Estados Unidos, y de las universidades federales de los estados brasileños de Espírito Santo, Pará y Paraíba, y debe durar 20 días.

El biólogo Hudson Pinheiro, que cursa un postdoctorado en la academia californiana, dice que las eras glaciales ayudan a explicar la biodiversidad de la región .

En aquellos periodos, los hábitats costeros se veían afectados por la reducción del nivel del agua, pero los montes submarinos, al quedar expuestos como islas, se convirtieron en refugios para la vida marina.

Conforme el nivel del mar subió en los últimos 10.000 años, muchas de esas especies permanecieron aisladas y se adaptaron a los nuevos ambientes, ahora sumergidos.

Ubicación de Victoria y de la Isla de Trinidad
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La cordillera jamás perdió la conexión con el continente. Muchas especies costeras usan los montes para desplazarse de un extremo a otro de la cadena en medio del Atlántico.

Hoy, al menos 10 de estos montes tienen entre 30 y 150 metros de profundidad.

El eslabón de la cordillera con el continente, dice Pinheiro, es lo que hace que la formación brasileña sea única en el mundo.

Hay otras cadenas montañosas de origen volcánico en medio del océano, como Hawái. Pero como están lejos de un continente, el desplazamiento de las especies en esas áreas es limitado.

Otra explicación para la riqueza de la fauna en la cordillera brasileña es la variedad de algas calcáreas, plantas marinas responsables de la formación de arrecifes naturales.

En la cadena hay 16 tipos de esas algas, que crean nichos y hábitats para cientos de otras especies.

Amenazas

Pinheiro es uno de los más entusiastas con la creación de la reserva marina. Hoy, dice, el área está amenazada por la pesca comercial y la minería.

Hay reportes sobre barcos que llegan con redes del tamaño de neumáticos de camión y las arrastran sobre los arrecifes.

Otro tipo de pesca que preocupa a los investigadores es la hecha con espinel, cuando se ponen varios anzuelos en una cuerda, para capturar peces más grandes.

Los tiburones son muy vulnerables a este método y, como tienen pocas crías, pueden ser rápidamente exterminados.

BBC Brasil pidió una entrevista con el presidente del Sindicato de las Industrias de la Pesca del Estado de Espíritu Santo (Sindipesca) para hablar sobre la actividad pesquera en la región, pero no obtuvo respuesta.

Pero en la cordillera n o solo hay barcos brasileños.

Parte de la cadena Victoria-Trinidad se encuentra en aguas internacionales, por donde transitan barcos extranjeros.

Según los investigadores, hay informes de que esos barcos también estarían pescando en el mar territorial brasileño, lo que es ilegal.

En un comunicado enviado a BBC Brasil, la Marina brasileña dijo que realiza patrullas frecuentes en la cordillera para inspeccionar y detener embarcaciones irregulares.

Otro temor de los investigadores es la minería submarina. Según un estudio del Instituto Chico Mendes de Conservación y Biodiversidad, el Departamento Nacional de Producción Mineral (DNPM) ya ha concedido anteriormente dos licencias para la explotación de bancos de algas calcáreas y otros organismos y de los arrecifes de corales en la cadena Victoria-Trinidad.

La actividad duró tres años y el material extraído fue utilizado como fertilizante en plantaciones de caña de azúcar.

En la página web del DNPM hay registro de nuevas solicitudes de licencia para la región.

El DNPM no respondió el pedido de información de BBC Brasil sobre minería en la cadena Victoria-Trinidad.

Según Pinheiro, la actividad destruye formaciones que tardan miles de años en desarrollarse y pone en riesgo muchas especies endémicas y en peligro de extinción.

El investigador espera que la creación de la reserva ponga fin a la minería y que la prohibición de la pesca en algunas partes de la cordillera ayude a reponer la cantidad de peces, lo que, según él, también sería beneficioso para los pescadores.

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