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“Viruta” y “Capulina”, la triste historia de una amistad sin final feliz

Participaron juntos en 40 películas, pero al final ya no se hablaban. "Viruta" dejó dicho que si "Capulina" iba a su velorio, no lo dejaran entrar
 

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“Viruta” y “Capulina”, la triste historia de una amistad sin final feliz

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La exitosa mancuerna cómica de "Viruta" y "Capulina" terminó alejada de los escenarios, los aplausos y las carcajadas; la estrecha amistad entre los actores se fracturó al grado de que su distanciamiento nunca pudo revertirse.

Las ocurrencias de “Capulina” que provocaban los regaños de “Viruta” llegaron a su fin tras 40 cintas en las que trabajaron juntos e hicieron reír a chicos y grandes con un humor blanco que pocos pudieron igualar en aquel momento.  

“El sano humorismo de los cómicos más cómicos en la película más adecuada para divertir a toda la familia”, se lee en el póster de 1960 que anunciaba el estreno de la cinta “Cómicos y Canciones”. 

Los inicios de la colaboración entre “Viruta” y “Capulina” se dieron en el programa de radio “Cómicos y Canciones”, de la XEW, donde arrancaron con una carrera que fue en ascenso cuando se extendió a teatros, centros nocturnos, televisión y cine. 

Amigos, compadres y mucha risa

Además de ser inseparables en los escenarios desde 1956, Marco Antonio Campos “Viruta” apadrinó a Antonio, el segundo hijo de Gaspar Henaine “Capulina”, en una entrevista de 1962, Marco Antonio expresó el cariño y la admiración profesional que sentía por Gaspar, misma que utilizó como inspiración para escribir el guión de “Cascabelito”, una de las cintas más tiernas del dúo cómico. 

Así lo narró “Viruta” a EL UNIVERSAL el 8 de abril de aquel año: 

“Verás, estábamos actuando Capulina y yo en el Teatro Iris y se presentaba en el mismo elenco un excelente manejador de marionetas llamado Javier. Todas las noches, entre bambalinas, observaba cuidadosamente a los hermosos muñecos actuando. Ellos realmente me inspiraron a escribir la historia de uno de ellos, un graciosísimo personaje que le llamaban ‘Cascabelito’, el que vestido de payaso era el encanto de la chiquillería. Inmediatamente pensé en mi compañero Capulina y capté su personalidad anímica, podemos decir, para que él fuera, en el argumento que estaba trazando en mi mente, el principal protagonista. Porque aunque tú no lo creas, yo soy el más ferviente admirador de mi compañero, y después de muchas horas de escribir y escribir, logré terminar un argumento cinematográfico al que le puse el nombre del aludido payasito, dedicándoselo a Capulina para que si algún productor se interesaba en él, poder firmarlo, cosa que ocurrió cuando producciones Galindo se interesó”.

Era tan buena y prolífica la relación entre ellos, que en esa entrevista, “Viruta” contó sobre la creación de una productora cinematográfica que llevaría por nombre “Vica”, que integraba las primeras sílabas del nombre artístico de ambos. 

Durante sus años de amistad, las bromas y el buen humor traspasaron las pantallas, como ocurrió en 1961, cuando “Capulina” fue a dar al hospital por un derrame de bilis provocado por un tremendo susto que se llevó mientras filmaban “Un par a todo dar”, ya que para algunas escenas de miedo fueron al panteón de Dolores, y cuando “Capulina” tomaba una siesta, uno de los técnicos puso junto a él un esqueleto, cuando despertó no pudo contener el miedo que le provocó la escena en medio de un cementerio. 

A inicios de 1964, ya se hablaba de una posible separación, pero la esposa de Gaspar Henaine disipó tal versión, los cómicos estaban más cercanos que nunca, eran ya compadres y andaban de gira internacional por San Francisco, Los Ángeles, Las Vegas, Chicago y Nueva York. 

Sin embargo, en la prensa se manejaba que “Viruta” y “Capulina” iban a seguir el ejemplo de los dúos de comedia extranjeros “El Gordo y el Flaco” y “Dean Martin y Jerry Lewis”, que al final se desintegraron.  

En agosto de 1965, las páginas de EL UNIVERSAL informaron que la separación definitiva entre “Viruta” y “Capulina” se daría en diciembre de ese año, cuando la pareja cómica cubriera todos los compromisos laborales pendientes. 

“Ahora sí será hasta el 31 de diciembre próximo, cuando definitivamente se rompa la sociedad cómico-mercantil que tenían amarrados a Gaspar Henaine y Marco Antonio Campos, mejor conocidos como “Viruta y Capulina”, en virtud de que hasta esa fecha dejarán cumplidos los contratos que tenían firmados anticipadamente. Después de ese rompimiento definitivo, cada quién jalará por su lado según la propia expresión del gordito Capulina”. 

Cuando finalmente se dio la ruptura en 1966, “Viruta” declaró que mantenía la esperanza de volver a trabajar con su compadre, ya que los seguían buscando para que ambos participaran en proyectos. En abril de 1967, tras un año separados, “Viruta” y “Capulina” estaban pensando en volver a reunirse, pues trabajando cada uno por su lado no les estaban resultado del todo bien las cosas. 

“Viruta” se inició en unas series de televisión como animador con resultados poco alentadores, mientras que “Capulina” siguió actuando en la serie “Cómicos y Canciones”, pero la ausencia de “Virutita”, como cariñosamente lo llamaba frente a la cámara, pesó mucho. 

“Después de la separación, cada uno intentó hacer carrera por separado , pero, al parecer, les ha sido difícil actuar el uno sin el otro. Amigos de ambos, al darse cuenta de que se extrañaban y se hacían falta, decidieron platicar con cada uno de ellos y llegaron a la conclusión de que los dos tienen deseos de volver a trabajar en pareja y ya están logrando que se decidan a formar la tan popular pareja de ‘Viruta y Capulina’”, se informó. 

El 23 de noviembre de 1967, en la cartelera de cine publicada en EL UNIVERSAL, se anunciaba “Un par de robachicos”, la cinta en la que “Viruta” y “Capulina” trabajaron juntos otra vez. 

De nueva cuenta en mayo de 1968, en la cartelera cinematográfica volvió a aparecer la consentida pareja de cómicos, esta vez con “Dos pintores pintorescos”, última película en la que participarían juntos. Su estreno fue en el ahora extinto Palacio Chino, y en el póster publicado en este diario se anunció una dinámica muy peculiar. 

“Compruébelo y diviértase pintando, y si su boleto termina en 222 Dupont le obsequia tres galones de pintura. La única que no gotea, no chorrea, no salpica”. 

Una separación que ya no tuvo vuelta atrás 


La ruptura entre “Capulina” y “Viruta” fue el principio del fin para ambos cómicos, a pesar de que a Gaspar Henaine le fue bien en solitario, el éxito que tuvo junto a su compadre no volvió a repetirse. 

Gaspar Henaine expresó en entrevista con Mónica Garza que la separación con Marco Antonio no se dio por problemas de mujeres, dinero o pleito entre ellos, sino por un golpe de suerte que molestó a “Viruta”, al grado de retirarle su amistad y dejarle de hablar. 

“La gente pensó que la separación de Viruta y Capulina fue o por romance de alguna mujer, o por más dinero, o por pleito entre nosotros dos”, aclaró. 

Ante la petición de que modificaran algunas cosas de su dinámica humorística, surgió la oportunidad de que cada uno tuviera su propio programa, pero esta oferta que en un inicio sonaba atractiva y ambiciosa, propició el rompimiento entre los cómicos.  

“Anteriormente ‘Viruta’ y ‘Capulina’ trabajábamos muy a gusto para el idioma infantil, entonces nos dábamos de pastelazos, nos pegabamos, y la gente se reía, entonces, el señor Riveroll del Prado, director de publicidad, quien nos había contratado, empezó a decirnos que no quería que se hiciera famoso el pastelazo, que por favor le bajaramos un poco, que no nos pegaramos, y el rating empezó a bajar. Fue cuando vinieron a contratarme a mí para que trabajara en una película solo”, relató “Capulina” en “Historias Engarzadas”. 

“Fue cuando mi compadre me decía ‘ya vas a trabajar solo, qué va a pasar’, y empezamos a discutir; fuimos a publicidad, y nos dijeron: ‘bueno, ¿quieren programas?,vamos a darle un programa a Viruta, que es tan importante como Capulina, a cada uno vamos a darle programa aparte’. Entonces, los 13 programas de ‘Viruta’ no llegaron a 13, sino a 9, entonces le cancelaron su programa y el mío siguió...y les dije: ‘no voy a seguir con los mil pesitos otros 13 programas más, a mi me van a dar los 10 mil pesos que le dan a ‘Viruta y Capulina’, es más, no quiero 13 programas, quiero un año’; me dieron el año, fue cuando mi compadre, lógicamente, tiene toda la razón mi compadre, se enojó”, explicó “Capulina”.

El resentimiento de “Viruta” fue tan grande que cuando falleció su esposa no le permitió la entrada al velorio a doña María Elena, esposa de “Capulina”. Ella relató que cuando llegó a la capilla, “Viruta” se enojó mucho y le pidió toscamente que se retirara, aventó las flores y prácticamente la sacó del lugar.   

Para “Capulina”, esto significó el final definitivo de su amistad, lo describió como algo doloroso, realmente doloroso. 

“Sí fue dolorosa (la separación) realmente sí me lastimó mucho, me lastimó más que él me dejara de hablar; luego nos veíamos en la ANDA y él llegaba y se iba para otro lado; y dije yo ‘bueno, qué va a pasar’... yo quería hablarle”, confesó en aquella entrevista a TV Azteca.

Cuando Marco Antonio Campos falleció mientras lo operaban del corazón, el 19 de febrero de 1996, Gaspar Henaine tenía un problema de ácido úrico, lo que le impidió asistir al velorio, pues a pesar de lo que había pasado sí tenía intenciones de ir a despedir a su compadre. 

Por cuestiones de salud no se pudo, sin embargo, “Capulina” piensa que quizá fue lo mejor que pudo haber pasado, pues tiempo después se enteró que el que fue su compañero artístico por dos décadas, dejó instrucciones de que no lo dejaran entrar a su velorio.

Nueve años sin “Capulina”, un rey del humorismo blanco 


Aunque su cuerpo era el de un adulto, su mentalidad y comportamiento eran como el de un niño, reflejaba los más nobles sentimientos como la bondad y la inocencia. Gaspar Henaine Pérez fue llamado por sus detractores como el “cómico para los retrasados mentales”. 

Nació el 6 de enero de 1927 en Chignahuapan, Puebla, inició en el mundo de la actuación cuando tenía 10 años de edad, participó como extra, le gustó, y desde entonces adoptó esta actividad parte de su vida. 

Se matriculó en la Academia Cinematográfica y ganó ahí su primer premio como el mejor actor dramático infantil de su generación, tuvo como maestros a Celestino Gorostiza y Xavier Villaurrutia. Aunque inició como actor dramático, desde el principio se dio cuenta que la comedia era su camino.

Con el compositor Vicente Garrido y los hermanos Ortiz formó parte de un cuarteto musical llamado “Los excéntricos del ritmo”, posteriormente estuvo con el trío “Los Trincas”, y en 1956 surgió la pareja cómica de “Viruta y Capulina”.

Uno de los momentos más importantes para el dúo cómico fue cuando el productor de televisión Guillermo Núñez les ofreció la serie “Cómicos y canciones” por el canal 2.  Durante 10 años, la pareja participó en más de 40 películas, viajó por todo el país, centro y Sudamérica, y fueron considerados como uno de los artistas mexicanos mejor cotizados del momento.

Una de las aficiones de Capulina era la comunicación por radio, como radioaficionado gastó parte de su fortuna en equipo de radio, con el cual además de divertir prestó eficiente servicio de auxilio en caso de desastre. 

Tras separarse de “Viruta” su aparición en cine no se detuvo, “Operación carambola” fue la primera película que estrenó en solitario, pero vinieron muchas más que lo encumbraron como “El rey del humorismo blanco” gracias a que en sus chistes no había groserías ni doble sentido. Este título lo consiguió en gran parte por Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”, quien fue su guionista en la mayoría de sus 84 películas. 

Tras diez años de ausencia por complicaciones de salud que le deterioraron la vista, volvió para rodar su última película en 1989, “Mi compadre Capulina”, bajo la dirección de Víctor Ugalde. 

Gaspar Henaine “Capulina” falleció el 30 de septiembre de 2011 por un paro cardiorrespiratorio, fue hospitalizado debido a una obstrucción intestinal por náuseas y vómitos que se complicó con un cuadro de neumonía. 

“No lo sé, puede ser, a lo mejor, quién sabe, tal vez” es una de sus frases más recordadas, así como las graciosas e inocentes muecas de niño que combinaba con su inconfundible sombrero agujereado.

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