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El espíritu de la montaña

Un lugar de ensueño que está a punto de abrir sus alas, el sitio que comenzó a ser visitado incluso antes de ser inaugurado oficialmente, ya que cada uno de los llamados visualizó su mismo sueño en la cima del volcán de Conchagua.
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Envidiable Desde el lugar podrás ver las islas del golfo de Fonseca, desplegadas en todo su horizonte.

Envidiable Desde el lugar podrás ver las islas del golfo de Fonseca, desplegadas en todo su horizonte.

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Esta es la historia del origen del Espíritu de la Montaña en Conchagua, departamento de La Unión.

Se ubica en la parte más alta del departamento de La Unión, en la cima del volcán de Conchagua, desde aquí la vista soñada: las islas del golfo de Fonseca se despliegan en todo su horizonte.

Subí hasta allá fascinado por la vista, la mejor de El Salvador. Como todos, ansioso de conquistar el sitio, capturar en imágenes la belleza de nuestro país.

El aparato estaba encendido y listo para despegar, pero de pronto el creador de todo el sitio me dijo lo siguiente: "Mire, antes de tomar las fotos debería pedirle permiso a la montaña, no tiene que hacerlo en voz alta, solo piénselo y dígale unas palabras".

La recomendación fue acompañada con la historia del nombre del lugar: cuentan que al comienzo de los trabajos, cuando este sitio de acampada habitaba únicamente en la mente de su fundador habían problemas de todo tipo.

Los camiones se arruinaban, los trabajadores se enfermaban, las máquinas no funcionaban; todo esto provocaba que no se pudiera avanzar en preparar el terreno para construir. A pesar de todo, los constructores seguían, tercos, tratando con sus fuerzas de sobreponerse a todos los obstáculos.

La situación se hizo insostenible, ya que no había manera de continuar ante tantos imprevistos hasta que alguien escuchó la voz del lugar, de pronto comprendieron que la oposición que encontraban provenía de la tierra misma, el volcán se oponía a que se levantara la construcción en su seno.

Decidieron entonces realizar una ceremonia para pedir permiso al Espíritu de la Montaña de construir en esta tierra; y desde entonces no encontraron oposición alguna.

En silencio hablé con el espíritu que protege la montaña, quien acompañó mi vuelo y permitió contar su historia.

Lo vi todo desde una construcción de madera que mira a las islas del golfo de Fonseca, lo vi todo desde el Espíritu de la Montaña.

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