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Mi experiencia en el segundo mejor hotel del mundo (ubicado muy cerca de El Salvador)

La bienvenida en Nayara Tented Camp inicia con agua de pipa servida en su coco con una pajilla orgánica (aquí no hay espacio para el plástico). Antes el equipaje y vehículo quedaron en manos de un cordial botones que se encarga de estacionar el carro y llevar las maletas a la habitación.

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En San Carlos está el que fue reconocido como uno de los sitios de hospedaje por excelencia, según los premios Travel+Leisure 2021. Le contamos cómo se vive el lujo en medio del bosque y con vista a un volcán

Desayuno servido en la habitación: una tienda de ultralujo en medio del bosque lluvioso. Se puede tomar café y disfrutar de los alimentos mientras escucha el canto de los pájaros y la vista se complace con el majestuoso volcán Arenal.

Hacia donde sea que se mire hay sensación de bienestar, de descanso y felicidad. Aquí solamente existen los sentimientos positivos y no es solo por estar rodeado de lujosos detalles, sino por todos los componentes que hacen de este lugar el segundo mejor hotel del mundo.

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En setiembre buenas noticias llegaron a Costa Rica. Los prestigiosos premios del universo del turismo y la hotelería Travel+Leisure 2021 posicionaron a Nayara Tented Camp, en La Fortuna de San Carlos, como el segundo mejor hotel en el mundo y el primero a nivel centroamericano.

Los premios Travel+Leisure resultan de la votación y reconocimiento de viajeros que recorren el planeta. Los votos reconocen la experiencia, el servicio y la calidad de la atención.

En los galardones también destacaron las otras dos propiedades de Nayara Resorts: Nayara Gardens fue galardonado como el segundo mejor de Centroamérica y Nayara Springs como el cuarto.

Vista a la terraza desde la habitación de la tienda en Nayara Tented Camp, el segundo mejor hotel del mundo. Foto: Instagram

La experiencia

La bienvenida en Nayara Tented Camp inicia con agua de pipa servida en su coco con una pajilla orgánica (aquí no hay espacio para el plástico). Antes el equipaje y vehículo quedaron en manos de un cordial botones que se encarga de estacionar el carro y llevar las maletas a la habitación.

En recepción, para el check in, hay espacios por los que se puede ver el bosque secundario y sonrisas por doquier. Cristina, la amable joven que me recibe va vestida con colores que son justo los que yo elegiría si fuera de safari y es eso es lo que busca transmitir, pues en Nayara Tented Camp, las habitaciones son tiendas de ultralujo inspiradas en esa experiencia y con una clara inclinación vanguardista.

La propiedad en la que se ubican las tiendas es la misma en la que están los otros dos hoteles, es un espacio muy amplio y para facilidad de los huéspedes ponen a disposición carritos de golf que pueden solicitarse cada vez que se necesite trasladar a algún lugar.

Por supuesto que se puede caminar y así disfrutar de la naturaleza y de repente topar con pizotes, pavas, ranitas y con suerte hasta con perezosos. Este lugar se ha convertido en un santuario para las especies que son uno de nuestros símbolos nacionales. También familias de monos congos.

Hace 13 años, cuando iniciaron los proyectos, si acaso, se veían algunos pajaritos. Ahora aparecen especies de muchos tamaños, incluyendo tucanes.

Tras un rápido viaje en carrito estoy en mi tienda. El clima tropical decidió que esta tarde sea soleada. Una puerta de madera labrada con flora y fauna separa el exterior de la intimidad en la que es posible vivir esta experiencia lujosa, natural y cálida.

La realidad es cercana a las fotos que comparten viajeros y travel influencers que vienen a descubrir Costa Rica a través de este lugar. La habitación es toda una experiencia con rincones para reposar y relajarse de distintas maneras.

Un apartado incluye un closet en el que están disponibles batas y pantuflas. Una lujosa tina de baño es un atractivo del recinto. A su derecha una cómoda con finos espejos iluminados y enfrente las duchas exteriores que permiten bañarse bajo la luz solar o de la luna. Adentro hay otro baño para quienes prefieren lo más convencional. En estas zonas hay variadas amenidades que suplen cualquier necesidad: desde repelente hasta un kit de costura.


La elegante tina que se encuentra en cada una de las tiendas del hotel. Foto: Fernanda Matarrita

En la carpa también está la zona de descanso que cuenta con una amplia cama con diferentes accesorios a juego con el interior. En las mesitas de noche reposan mascarillas y alcohol en gel de cortesía.

Un toldo amarrado a cada costado de la cama se libera por las noches para evitar el ingreso de insectos… sí, estamos en el bosque. También hay botellas de aluminio, de obsequio, para incentivar su uso y olvidar el plástico. Incluso en los basureros se usan bolsas de papel.

Aparte de un minibar que tiene todos los snacks y bebidas (exceptuando el licor) incluidos, en esta zona se ubican dos amplios somier en los que se puede degustar una bebida caliente y aprovechar una tarde de lectura mientras cae un aguacero. En un clima tropical la lluvia aparece en un parpadeo. En una mesita también están disponibles frutas de temporada.

Dos grandes puertas corredizas separan el detallado confort del paraíso natural. Al salir a la terraza y mirar de frente se encuentra el majestuoso volcán Arenal, una de las maravillas más gustadas y respetadas de Costa Rica. Es impresionante por su inmensidad (está a casi 1.700 metros sobre el nivel del mar) y por su forma cónica tan clara y precisa. Su primera erupción fue en 1968 y se mantuvo activo hasta el 2010. Por ahora permanece dormido.

En la terraza además se cuenta con una hamaca, piscina privada con agua termal, cómodas sillas para reposar o hacer una siesta y una mesa dispuesta para recibir el desayuno en la habitación si así se prefiere.

Suena lujoso, pero más allá de las amenidades se encuentra el poder disfrutar de un combo natural tan intenso de manera cercana.

La habitación/tienda es ideal para lo que sea, e invita a querer estar allí, pues se tiene todo, pero aquí hay más. Los anfitriones sugieren otras actividades que se pueden realizar: yoga o incluso aventuras en la zona con guías recomendados.

Antes de la cena y de vivir la experiencia culinaria, un grupo de colaboradores toca a la puerta, pasan de la entrada solamente si el cordón que avisa “no molestar” no está colocado. Se presenta una pareja y como vecinos amables que dan la bienvenida a los nuevos huéspedes, llegan con deliciosos detalles.

Con trufas o tartaletas de frambuesa se asoman y preguntan si pueden ingresar a reacomodar o a suplir lo que se necesite. Además, bajan las cortinas de la tienda para que el ambiente sea el mejor para dormir. Por las mañana se enrollan para que entre el sol.

Las tiendas de estilo colonial inglés son valoradas en algunos lugares del mundo como hoteles de 7 estrellas.

Así se ve cada una de las 22 tiendas que conforman Nayara Tented Camp, el segundo mejor hotel del mundo y que está en Costa Rica. Foto: Instagram

Hay más

Antes de hablar de las propuestas gastronómicas de Tented Camp, hay que saber que este hotel es parte de The Leading Hotels of the World, organización que reúne a hoteles de lujo de todo el mundo. Asimismo, sus restaurantes pertenecen a Relais & Chateaux, una asociación de la que son parte “restaurantes de clase mundial”.

En este lugar hay cuatro propuestas gastronómicas: tres opciones de restaurantes y una especializada en vinos y tapas, lo que significa la posibilidad de encontrar alta cocina, fusión asiática, platillos mediterráneos y otros más tradicionales. Hay menús, pero los chef siempre están dispuestos a complacer las solicitudes de los comensales. En este lugar las respuestas generalmente son “sí”, siempre y cuando la petición esté dentro de lo legal.

Las opciones son toda una experiencia que va más allá del paladar. Amor Loco es una de las recomendaciones imperdibles, por su interior decorado con una fusión asiática y africana, además de contar con una colección de fotografías de reconocidos artistas del cine de oro. A esto se le une música en vivo y platillos de alta cocina que inician con la cortesía de una canasta de panes hechos en el lugar y finaliza con una regalía de postres.

Todos los alimentos usados en los restaurantes buscan ser “0 kilómetros”. Los productos se compran en la comunidad y casi siempre los llevan caminando.

“No tendría sentido si la comunidad no crece”, dice Jairo Quesada, Resort Manager de Nayara Resort y quien ha crecido con el proyecto. Él empezó como encargado de recepción. Igual que él, los 350 colaboradores de Nayara tienen posibilidades de ascender y además de capacitarse, lo que busca dar un servicio excepcional. La mayoría de personas trabajadoras son de la zona.

Volviendo a las propuestas gastronómicas, La Terraza ofrece música en vivo, platillos “más tradicionales” y atención de primera. Hay panes de cortesía y quien guste puede disfrutar de un increíble guacamole preparado por Miguel, un amable mesero que además lleva un cartelito con el código QR de la receta.

Pastas, risottos, platos del mar, cortes de carne, opciones vegetarianas y la posibilidad de que los chef complazcan el paladar, son parte del menú. En el restaurante Mis amores, ubicado al lado de una piscina que tiene uno de los tres bares de la propiedad, ofrece opciones más mediterráneas: todo elaborado con cuidados ingredientes. Desde este lugar se tiene una panorámica del Arenal.

La atención en cada uno de los restaurantes es cuidada y muy personalizada. En todo momento los colaboradores están pendientes de cualquier requerimiento y velan por la calidad de la experiencia. Lo mismo pasa con los conductores de los carritos, con quienes atienden en la recepción o llegan a mantener la habitación impecable. Aquí la amabilidad y atención están en sintonía.

Té y trufas que sellan con broche dorado la experiencia en el spa. Foto: Fernanda Matarrita

Más allá del placer

Una de las premisas de este lugar es que sus huéspedes se sientan con reyes y reinas. Y esta sensación puede elevarse al visitar el spa inmerso en el bosque. Hay variedad de opciones de masajes, faciales o sesiones para parejas. Antes de iniciar, quien lo desee puede ingresar a un sauna y así preparar la piel para una próxima experiencia sensorial y relajante.

Al terminar el tiempo de spa, detalles adicionales mejoran la vivencia: un té caliente de frutos rojos se siente en armonía con el relajamiento. De repente, un platón de trufas de chocolate oscuro y blanco llega de sorpresa: este sí es un final feliz.

El lujo, el entorno, un espectacular spa, gastronomía de primer nivel, su interés por la sostenibilidad, pero sobre todo, un personal cálido hacen de este lugar, ubicado en Costa Rica, el segundo mejor hotel del mundo.

Si al llegar aquí aún se pregunta cuánto cuesta hospedarse entre el lujo y la naturaleza, la respuesta es que las tarifas van desde $1.000, pero los nacionales tienen 30% de descuento todo el año y es común que entre septiembre y octubre siempre haya precios especiales.

La vista al volcán desde la terraza de la tienda es cautivadora. Foto: Fernanda Matarrita
La alta cocina del restaurante Amor Loco es otro de los componentes que hacen de este hotel uno de los mejores en el mundo. Foto: Fernanda Matarrita
Cada detalle está pensado en Nayara Tented Camp, lo que lo convierte, gracias a los votos de sus visitantes, en el segundo mejor hotel del mundo. Foto: Insatgram
 Entre las posibilidades que ofrece el hotel para el tiempo del desayuno está tomarlo bufet en un restaurante, a la carta en otro, o bien, solicitarlo a la habitación y disfrutarlo con vista. Foto: Fernanda Matarrita para LN
Volcán de chocolate del restaurante Amor Loco, un imperdible de Nayara Tented Camp por su alta cocina. Foto: Fernanda Matarrita para LN
Las experiencias en el segundo mejor hotel del mundo incluyen la posibilidad de disfrutar de seis piscinas de agua termal en medio del bosque. Foto: Fernanda Matarrita
Risotto de espáarragos del restaurante La Terraza. La calidad de los platillos son parte importante de la gran reputación del hotel. Foto: Fernanda Matarrita
Visitar el spa de este hotel eleva la vivencia. Es relajarse con el sinido de la naturaleza. Foto: Fernanda Matarrita para LN
Un pizote o coatí que puede observar durante mi experiencia. Foto: Fernanda Matarrita para LN
En cualquier punto de Nayara Tented Camp es posible ver muchas especies de fauna, entre ellas, tucanes. Foto: Fernanda Matarrita

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